

Tegucigalpa, Honduras. — La situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) vuelve a generar preocupación debido al crecimiento de sus obligaciones y a los problemas que continúan afectando la calidad del suministro eléctrico en Honduras.
De acuerdo con cifras difundidas por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), la ENEE registra más de L10 mil millones en nueva deuda durante lo que va de 2026. Este endeudamiento se suma a las obligaciones que la estatal ya arrastra con generadores, proveedores y otras instituciones.
La situación financiera de la empresa ha sido reconocida también en documentos oficiales. Un informe de la Secretaría de Finanzas señala que al cierre de 2025 la ENEE acumulaba L12,239.9 millones en atrasos de pago con generadores de energía.
Asimismo, un análisis publicado en junio de 2026 reportó que la ENEE había colocado L3,710 millones en nueva deuda interna durante el año, mientras la Secretaría de Finanzas proyectaba necesidades de financiamiento de aproximadamente L35,434 millones entre 2026 y 2029 para cubrir pasivos contingentes de la estatal.
165 horas sin electricidad por usuario
El problema financiero ocurre en paralelo con las dificultades en la prestación del servicio.
Según los datos presentados por ASJ y recogidos en informes sobre el sector energético, durante 2025 cada usuario hondureño acumuló en promedio 165.5 horas sin suministro eléctrico, equivalentes a casi siete días completos sin energía a lo largo del año.
Esta cifra colocaría a Honduras muy por encima de otros países centroamericanos. La comparación citada señala que en El Salvador el promedio fue de 8.7 horas y en Guatemala de 11 horas durante el mismo período.
Las interrupciones prolongadas representan un impacto directo para hogares, comercios y empresas, debido a las pérdidas económicas, interrupciones de actividades productivas y dificultades para garantizar servicios esenciales.
Más de L46 mil millones destinados a cubrir el déficit
Otro de los puntos señalados por ASJ es el impacto que la situación financiera de la ENEE tiene sobre las finanzas públicas.
Según la organización, más de L46 mil millones de recursos provenientes de los impuestos han sido destinados durante los últimos cuatro años para cubrir el déficit de la empresa estatal.
El problema de fondo, de acuerdo con el análisis, es que el Estado debe continuar destinando recursos públicos para sostener las operaciones de una empresa que mantiene elevados niveles de endeudamiento y que, al mismo tiempo, enfrenta dificultades para garantizar un suministro eléctrico estable.
La ENEE también mantiene un importante nivel de deuda flotante. Un boletín económico basado en información de la Secretaría de Finanzas reportó que al 18 de mayo de 2026 la deuda flotante del Gobierno General superaba los L24,600 millones, de los cuales la ENEE concentraba alrededor del 99 % de la deuda correspondiente a las empresas públicas nacionales.

Una deuda que compromete el futuro
El crecimiento de las obligaciones de la ENEE plantea una discusión que trasciende las cifras: quién terminará pagando el costo de la crisis financiera del sistema eléctrico.
El endeudamiento puede utilizarse como mecanismo para cubrir obligaciones inmediatas, pero también representa compromisos financieros que deberán ser atendidos posteriormente mediante ingresos públicos, generación de recursos propios, ajustes tarifarios u otras fuentes de financiamiento.
De hecho, la normativa vigente permite a la ENEE contratar nuevo endeudamiento y realizar operaciones de gestión de pasivos, con garantía soberana del Estado, para atender obligaciones del sector eléctrico.
La preocupación expresada por ASJ apunta precisamente a ese efecto intergeneracional: la deuda acumulada hoy no desaparece, sino que termina trasladándose hacia el futuro.
El desafío: recuperar las finanzas y mejorar el servicio
El reto para las autoridades consiste en encontrar una solución que permita reducir el déficit financiero de la ENEE sin trasladar indefinidamente el costo a los contribuyentes y, al mismo tiempo, mejorar la calidad del servicio que reciben los usuarios.
La propia Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) ha documentado para 2026 ajustes derivados de los costos de generación, así como montos diferidos que deberán recuperarse posteriormente.
En este escenario, la discusión sobre el futuro de la ENEE se concentra en tres grandes desafíos: reducir las pérdidas, ordenar las finanzas y garantizar un servicio eléctrico confiable.
Mientras esos problemas no sean resueltos de manera estructural, el crecimiento de la deuda y el costo de los apagones continuarán representando una presión tanto para la economía nacional como para los hogares hondureños.


