
Internacional | Miércoles 23 de septiembre de 2026. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Washington estaría dispuesto a trabajar con algunas personas vinculadas al actual Gobierno cubano, siempre que estén dispuestas a impulsar una transformación hacia mayores niveles de libertad política y económica.
Rubio hizo las declaraciones durante una conferencia de prensa en el marco de la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El funcionario estableció, sin embargo, una diferencia entre posibles interlocutores y personas con las que Estados Unidos no estaría dispuesto a colaborar.

Condiciones para un eventual entendimiento
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que existen integrantes del sistema cubano con los que Washington podría trabajar si aceptan encaminar al país hacia un proceso de cambios sustanciales.
Al mismo tiempo, afirmó que hay personas dentro del régimen con las que Estados Unidos no podría trabajar debido a responsabilidades que, según su valoración, están relacionadas con hechos de violencia.
“Hay individuos en ese régimen con quienes nunca podremos trabajar porque tienen las manos manchadas de sangre”, declaró Rubio, sin identificar públicamente a esas personas.
Rubio aclaró que sus declaraciones no representan el anuncio de un acuerdo concreto, un calendario de transición ni una lista de funcionarios cubanos seleccionados como interlocutores.
Washington plantea una vía política
Al ser consultado sobre la posibilidad de una acción militar estadounidense contra Cuba, Rubio evitó plantear un escenario específico y señaló que la preferencia de Washington es que los cambios se produzcan mediante una vía política y negociada, acompañada de transformaciones profundas.
El funcionario también sostuvo que Estados Unidos está dispuesto a contribuir si existe una apertura real hacia esos cambios.
Rubio cuestiona el rumbo de Cuba
Durante sus declaraciones, Rubio afirmó que la Revolución cubana ha fracasado después de más de seis décadas y sostuvo que el país enfrenta la necesidad de definir qué sistema podría reemplazar el actual.
Según el secretario de Estado, una transformación de esa magnitud no podría producirse de manera inmediata. Señaló que más de seis décadas de problemas de gestión, corrupción e incompetencia no pueden revertirse en un período de apenas seis meses.
Rubio planteó, no obstante, que sería posible comenzar un proceso que conduzca a una trayectoria que calificó como irreversible hacia un futuro diferente.

“Esperanza, pero no confianza”
Sobre la posibilidad de que las autoridades cubanas acepten avanzar en esa dirección, Rubio estableció una diferencia entre sus expectativas y su nivel de confianza.
“No tengo confianza en que lo hagan, pero tengo esperanza”, manifestó.
La declaración refleja la posición expresada por el funcionario: Washington mantiene abierta la posibilidad de un proceso de negociación, pero considera que este dependerá de que las autoridades cubanas adopten cambios sustanciales.
ANÁLISIS PERIODÍSTICO
Las declaraciones de Rubio abren una posible vía de diálogo con determinados sectores del aparato cubano, pero no constituyen por sí mismas un acuerdo entre Washington y La Habana.
El elemento central de la posición estadounidense expuesta por Rubio es la condición de que cualquier eventual cooperación esté vinculada con cambios políticos y económicos. Al mismo tiempo, el secretario de Estado dejó fuera de esa posibilidad a personas a las que atribuye responsabilidades graves, aunque no proporcionó nombres.
El escenario planteado también mantiene abierta la discusión sobre cómo podría producirse una eventual transformación política en Cuba. Por ahora, Rubio ha señalado públicamente una preferencia por una salida negociada y ha evitado anunciar medidas militares específicas contra la isla.




