
Amo la vida, pero no le temo a la muerte. Le temo a una vida que no sea digna de ser vivida; para mí, esa es una en la que no luche por la verdad y los derechos fundamentales, incluidos los derechos civiles y políticos, sin importar las consecuencias.
Hoy sé que el riesgo de que se materialicen las amenazas contra mi vida se incrementa, y el gobierno, que facilita algunas condiciones y me expone a otras, también lo sabe.
Responsabilizo a quienes han impulsado y permitido esa apología del odio en mi contra, así como a sus titiriteros, a quienes también individualizo en una carta que dejo firmada.
P. D. Las amenazas contra Marlon eran ciertas; por él y su familia, hizo bien en proteger su vida.
Dr. Mario Morazán






