
Tegucigalpa, Honduras. — El incremento en los precios de los combustibles no afecta únicamente a quienes poseen un vehículo. Sus efectos pueden trasladarse al transporte público, la distribución de alimentos, los costos de producción y, finalmente, al presupuesto de los hogares hondureños.
Así lo plantea la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en la Nota Económica 011-2026, “Combustibles, vulnerabilidad externa y movilidad: más allá del precio en la bomba”, documento que analiza el impacto de las alzas y las medidas temporales adoptadas para amortiguar sus efectos.
La institución señala que Honduras mantiene una importante dependencia de los combustibles importados, por lo que los aumentos internacionales pueden repercutir en diferentes sectores de la economía. La UNAH ya había advertido que el encarecimiento de los carburantes puede trasladarse al transporte, los alimentos y otros bienes y servicios.

El impacto va más allá de la gasolinera
De acuerdo con el análisis presentado por la UNAH, cuando aumenta el precio del diésel y otros carburantes, pueden incrementarse los costos de movilización de mercancías y pasajeros.
Esto significa que una familia que no compra combustible directamente también puede enfrentar parte del impacto mediante mayores costos de transporte, alimentos y otros productos.
La universidad plantea que el problema debe analizarse desde una perspectiva más amplia: precio del combustible, movilidad, producción, inflación y capacidad de los hogares para absorber nuevos incrementos.
Los precios continúan bajo presión
La nueva estructura de precios vigente desde el 5 de octubre de 2026 estableció en Tegucigalpa la gasolina superior en L156.61 por galón, la gasolina regular en L137.92 y el diésel en L153.53. El diésel mantuvo ese precio debido al mecanismo temporal de apoyo anunciado por el Gobierno.
El Gobierno anunció además que asumiría L12.01 por cada galón de diésel durante un período inicial de 30 días, como medida para amortiguar el impacto de los precios internacionales sobre el transporte y la economía nacional.

¿Cuánto cuesta el alivio?
Uno de los puntos destacados por la Nota Económica 011-2026 es la necesidad de evaluar no solamente el precio que paga el consumidor, sino también cuánto representa para las finanzas públicas mantener los apoyos temporales.
El análisis de la UNAH estima, bajo los supuestos establecidos en su metodología, un costo fiscal potencial de aproximadamente L368.6 millones para 30 días de apoyo al diésel, utilizando el consumo nacional de referencia y el aporte de L12.01 por galón.
La propia institución aclara que se trata de una estimación potencial y no de un gasto público ya ejecutado, debido a que el costo efectivo dependerá del volumen de combustible cubierto por la medida y de las condiciones reales del mercado.
Transparencia y seguimiento
La UNAH plantea que los programas de apoyo deben acompañarse de mecanismos que permitan conocer cuántos galones fueron cubiertos, cuánto dinero se destinó, cómo se financió la medida y cuáles fueron sus resultados.
El objetivo, según el análisis, es determinar si el alivio realmente contribuye a contener el impacto sobre los hogares, el transporte y las actividades productivas.

Más allá del subsidio
La Nota Económica también plantea que las medidas temporales pueden ofrecer un alivio frente a las alzas, pero no resuelven por sí mismas la dependencia estructural del petróleo importado.
Entre las líneas de acción analizadas aparecen:
- Fortalecer el transporte colectivo.
- Reducir la dependencia de combustibles importados.
- Mejorar la planificación energética.
- Implementar medidas de protección para los hogares más vulnerables.
- Mejorar la eficiencia del transporte de pasajeros y carga.
- Dar seguimiento transparente a los subsidios.
- Impulsar políticas de largo plazo en energía y movilidad.
La UNAH también ha planteado anteriormente la posibilidad de combinar apoyos focalizados con políticas de movilidad, uso racional de combustibles y transición energética para reducir la exposición del país ante futuros aumentos internacionales.
Una advertencia para Honduras
El mensaje central del documento es que el precio que aparece en la bomba representa solamente una parte del problema.
Cuando el combustible aumenta, el impacto puede recorrer toda la cadena económica: desde el transporte de trabajadores y mercancías hasta la distribución de alimentos y los costos de producción.
Por ello, la discusión sobre combustibles no debe limitarse a cuánto subió o bajó el galón durante una semana. También debe considerar quién absorbe el costo, cuánto representa el apoyo estatal, cuánto tiempo puede mantenerse y qué medidas permitirían reducir la vulnerabilidad del país ante nuevas alzas internacionales.
La Nota Económica 011-2026 de la UNAH coloca nuevamente el tema sobre la mesa: el desafío no es únicamente contener el precio de hoy, sino preparar a Honduras para el próximo aumento.



