

Los primeros peregrinos provenientes de Reitoca ya se encuentran en las afueras de la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, portando sus tradicionales ramos de olivo para la venta.

La llegada marca el inicio de una de las manifestaciones de fe más representativas, donde fieles recorren largas distancias como muestra de devoción.

Año con año, esta tradición reúne a decenas de personas que mantienen viva una práctica cargada de simbolismo religioso y cultural.






