
Tegucigalpa, Honduras — La Secretaría de Energía (SEN) anunció la nueva estructura de precios de los combustibles que entrará en vigencia la próxima semana, una medida que ya genera fuertes cuestionamientos por su impacto directo en el bolsillo de los hondureños.
Aunque el ajuste es presentado por las autoridades como parte de la dinámica del mercado internacional, diversos sectores consideran que la decisión evidencia la falta de estrategias efectivas para amortiguar las constantes variaciones en los precios del petróleo. Transportistas, empresarios y consumidores coinciden en que cada incremento se traduce en una cadena de aumentos que termina afectando productos básicos y servicios esenciales.
Analistas señalan que el gobierno continúa trasladando la carga de la volatilidad internacional al consumidor final, sin implementar mecanismos sostenibles de alivio. “No existe una política clara de estabilización de precios, y eso deja a la población en una situación de vulnerabilidad constante”, apuntó un economista consultado.
Por su parte, representantes del sector transporte advierten que no descartan nuevas alzas en las tarifas, lo que podría agravar aún más el costo de vida. Mientras tanto, pequeños comerciantes aseguran que se ven obligados a ajustar sus precios para no operar a pérdida, afectando directamente a los consumidores.
La falta de transparencia en la fórmula utilizada para calcular los precios también ha sido objeto de críticas. Sectores sociales exigen a la SEN mayor claridad en los factores que determinan los ajustes, así como la implementación de subsidios focalizados para proteger a los sectores más vulnerables.
En un contexto económico ya golpeado por el desempleo y la inflación, el nuevo incremento en los combustibles vuelve a encender el debate sobre la necesidad urgente de una política energética más equitativa y sostenible en Honduras.










