Por Ing. José Simón Azcona

Tegucigalpa, Honduras. — Honduras ha experimentado una reducción significativa de la violencia durante la última década. La tasa de homicidios, que llegó a superar los 80 casos por cada 100,000 habitantes, actualmente se encuentra por debajo de 25, según las cifras referidas por el Ing. José Simón Azcona.

Aunque esta disminución representa un avance importante, Azcona sostiene que el nivel actual continúa siendo elevado para un país que aspira a consolidar condiciones de prosperidad, crecimiento económico sostenido y paz duradera.

En su análisis, plantea que la reducción de la violencia no debe considerarse como el punto final de las políticas de seguridad pública. Por el contrario, considera necesario avanzar hacia una nueva etapa basada en la institucionalización, el uso de datos, la evaluación permanente y la asignación eficiente de recursos.

Un nuevo desafío para Honduras

Azcona señala que una tasa cercana a 25 homicidios por cada 100,000 habitantes continúa teniendo efectos sobre la inversión, la cohesión social y la confianza ciudadana. Por ello, plantea como desafío avanzar hacia una reducción mucho más profunda de la violencia.

El especialista considera que Honduras debe establecer una estrategia nacional con metas medibles, responsabilidades claramente definidas y mecanismos de rendición de cuentas que permitan mantener los avances independientemente de los cambios políticos.

A su juicio, las experiencias internacionales pueden servir como referencia, siempre que sean adaptadas a las condiciones y necesidades particulares del país.

El caso de Nueva York

Uno de los ejemplos que Azcona utiliza para ilustrar esta posibilidad es el de Nueva York, ciudad que a comienzos de la década de 1990 registraba una tasa de homicidios cercana a 31 por cada 100,000 habitantes.

La reducción posterior de la violencia estuvo acompañada, según el análisis, por reformas institucionales, cambios en las políticas de seguridad y una gestión policial orientada por información.

Uno de los elementos más destacados fue CompStat, un sistema de gestión basado en datos que permitió registrar delitos, identificar patrones geográficos y temporales y asignar responsabilidades a los mandos policiales de acuerdo con los resultados obtenidos en sus respectivas jurisdicciones.

El seguimiento periódico de los indicadores facilitaba identificar zonas donde los resultados no mejoraban y permitía ajustar la asignación de recursos y las operaciones policiales.

Seguridad basada en información

Para Azcona, una de las principales lecciones de esta experiencia es que la lucha contra la criminalidad requiere sistemas capaces de transformar la información en decisiones operativas.

En el caso hondureño, propone avanzar hacia una plataforma nacional de análisis criminal en tiempo real, acompañada de una microsectorización de las principales ciudades y de objetivos públicos de reducción de la violencia.

También plantea que cada territorio debe contar con responsables identificables y mecanismos que permitan evaluar periódicamente su desempeño.

El objetivo sería pasar de una reacción ante los hechos delictivos a una gestión preventiva y focalizada, en la que los recursos se concentren en los lugares, horarios y patrones donde los datos indiquen mayores niveles de riesgo.

De 25 a 5 homicidios por cada 100,000 habitantes

Azcona considera que la reducción experimentada por Honduras, de niveles superiores a 80 homicidios por cada 100,000 habitantes a cifras inferiores a 25, constituye un logro relevante.

Sin embargo, plantea que la siguiente etapa será más compleja y exigirá mayor capacidad investigativa, fortalecimiento institucional y disciplina operativa sostenida.

“La transición de 80 a 25 fue un logro significativo. La transición de 25 a 5 requerirá profundizar la institucionalización”, sostiene en su análisis.

La propuesta no implica, según explica, sustituir las estrategias existentes, sino complementarlas con herramientas que permitan consolidar los resultados y convertir la reducción de la violencia en una tendencia estructural y permanente.

Una política de Estado

El planteamiento central de Azcona es que la seguridad pública debe trascender las coyunturas políticas y convertirse en una política de Estado, sustentada en información, objetivos verificables y evaluación constante.

Reducir la violencia a niveles comparables con los países más seguros, sostiene, no debe considerarse una aspiración abstracta, sino un componente fundamental para mejorar las condiciones de desarrollo económico y social.

El reto para Honduras, concluye, será mantener los avances alcanzados y profundizar la reducción de los homicidios mediante instituciones más sólidas, sistemas de información eficientes y una gestión pública orientada a resultados.

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