
Estados Unidos. Baja California México – La estrategia impulsada por la administración de Estados Unidos para combatir a los cárteles de la droga mediante mecanismos similares a los utilizados contra organizaciones terroristas podría tener un alcance limitado en la práctica, según advirtió Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
El debate surgió luego de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, solicitara a los países aliados y a las naciones integrantes del G7 reforzar las acciones contra las redes financieras vinculadas al Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales, bajo un enfoque comparable al utilizado para combatir el terrorismo internacional.
Sin embargo, Vigil señaló que esta estrategia responde más a una narrativa política que a una realidad operativa, ya que los cárteles y las organizaciones terroristas poseen estructuras financieras y objetivos completamente distintos.
“El objetivo de los cárteles es obtener ganancias económicas, no promover una ideología política o religiosa”, explicó el exfuncionario de la DEA al analizar la propuesta estadounidense.

Diferencias en el manejo financiero
Según Vigil, las organizaciones del narcotráfico no dependen de sistemas financieros tradicionales ni de grandes instituciones bancarias para mover recursos. En cambio, utilizan mecanismos alternativos como efectivo, casas de cambio no reguladas, empresas fachada, sistemas informales de transferencia de dinero como el hawala y, cada vez más, criptomonedas.
Esta diversidad de métodos les permite adaptarse rápidamente a nuevas restricciones y evitar la dependencia de una sola ruta financiera.
El especialista también destacó que los cárteles cuentan con apoyo de redes internacionales dedicadas al lavado de activos, incluyendo estructuras criminales en Asia que facilitan el movimiento de recursos ilícitos a través de centros financieros como Hong Kong y Singapur.
Capacidad de adaptación
Para Vigil, la presión financiera internacional por sí sola no será suficiente para debilitar de manera significativa a estas organizaciones, debido a su capacidad de modificar sus operaciones y encontrar nuevas vías para movilizar dinero.
“Los cárteles tienen una gran capacidad de adaptación y pueden cambiar rápidamente sus mecanismos de financiamiento cuando enfrentan nuevas medidas de control”, indicó.
El exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA sostuvo que cualquier estrategia efectiva contra el narcotráfico debe combinar acciones financieras, operativas, judiciales y de cooperación internacional, en lugar de concentrarse únicamente en el rastreo de recursos económicos.
Debate sobre la estrategia estadounidense
Las declaraciones de Vigil surgen en medio de un creciente debate sobre la política antidrogas de Estados Unidos y la posibilidad de clasificar a ciertos cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
Mientras sectores políticos consideran que esta medida permitiría ampliar las herramientas legales y financieras para combatir a estas estructuras criminales, expertos en seguridad advierten que la complejidad de las redes del narcotráfico exige estrategias más amplias y diferenciadas.
Para Vigil, equiparar a los cárteles con grupos terroristas no necesariamente se traducirá en resultados concretos si no se toman en cuenta las particularidades de sus operaciones financieras y su capacidad para adaptarse a los cambios en el entorno internacional.







