
Tegucigalpa, Honduras. 17 de mayo del 2026. La nueva suspensión temporal de operaciones de la Central Hidroeléctrica Patuca III ha provocado una ola de cuestionamientos hacia la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), luego de confirmar que la represa dejará de generar energía a partir de este 17 de mayo por los bajos niveles de agua en el embalse.
Aunque la estatal asegura que el suministro será respaldado mediante generación térmica en Juticalpa, diversos sectores consideran que la medida refleja una vez más la falta de planificación energética y la incapacidad de prevenir una crisis que ya se había repetido anteriormente.
La propia ENEE reconoció que Patuca III ya había suspendido operaciones en años anteriores por las mismas causas climáticas, situación que para analistas demuestra que no se tomaron acciones preventivas pese a los antecedentes registrados en 2024 y 2025.


Las críticas aumentan debido a que la salida de una hidroeléctrica obliga al país a depender nuevamente de energía térmica, considerada más costosa y contaminante, lo que podría terminar impactando el bolsillo de los hondureños a través de ajustes futuros en la tarifa eléctrica.
Ciudadanos de Olancho y zonas aledañas también expresaron preocupación ante posibles interrupciones en el servicio, especialmente en medio de las altas temperaturas que afectan al país y la creciente demanda energética.
“Cada año es la misma historia. Cuando no hay agua, salen a decir que usarán térmicas. ¿Dónde está la planificación energética del país?”, cuestionaron usuarios en redes sociales tras el comunicado oficial.
Sectores empresariales y sociales también señalan que la crisis evidencia la vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional y la falta de inversión en mantenimiento, diversificación energética y almacenamiento de agua para enfrentar temporadas secas.

Mientras tanto, la ENEE insiste en que la medida es temporal y que las operaciones de Patuca III se restablecerán cuando lleguen las lluvias de invierno y se recuperen los niveles del embalse.
Sin embargo, para muchos hondureños, el problema ya no es únicamente la falta de lluvia, sino la percepción de improvisación permanente en el manejo del sistema energético nacional.
Periodista: Nelson García Casasola








