
Tegucigalpa, Honduras.17 de mayo del 2026. Mientras miles de familias hondureñas enfrentan una creciente crisis económica, la Secretaría de Energía (SEN) anunció una nueva alza en los precios de los combustibles a partir del lunes 18 de mayo de 2026, marcando ya la semana número 15 consecutiva de incrementos en varios derivados del petróleo.
Aunque el gobierno destaca leves rebajas en el kerosene y la permanencia del subsidio a la gasolina regular y al GLP doméstico, conductores, transportistas y sectores productivos consideran insuficientes estas medidas frente al constante encarecimiento del costo de vida.
La gasolina superior en Tegucigalpa aumentará L. 2.83 por galón, alcanzando un nuevo precio de L. 144.94, mientras que la regular subirá L. 1.91. En San Pedro Sula, la tendencia también continúa al alza, reflejando el impacto que siguen teniendo los precios internacionales del petróleo y la falta de soluciones estructurales.
Ciudadanía cuestiona falta de respuestas
Sectores sociales y económicos advierten que el país vive una “cadena de aumentos” que termina afectando directamente la canasta básica, el transporte, los alimentos y los servicios esenciales.
“Cada semana anuncian otro incremento y al final todo sube. El salario ya no ajusta para nada”, expresó un conductor del transporte urbano en Tegucigalpa.
Analistas consideran que el gobierno ha centrado su discurso en subsidios temporales, pero sin presentar una estrategia energética de largo plazo que permita reducir la dependencia del petróleo y proteger realmente a la población.


Subsidios no frenan el impacto
Aunque la SEN mantiene el apoyo económico temporal al GLP doméstico y a la gasolina regular, consumidores aseguran que el alivio es mínimo frente al golpe acumulado de 15 semanas consecutivas de ajustes.
Además, el aumento al GLP vehicular y las variaciones en el diésel continúan presionando a sectores como el transporte de carga, taxis y distribución de productos, lo que eventualmente termina trasladándose al consumidor final.
Crece el malestar social
Diversos sectores comienzan a cuestionar la efectividad de las políticas económicas ante el incremento sostenido de los combustibles, señalando que mientras el gobierno habla de estabilidad, la población enfrenta más gastos, menos poder adquisitivo y un panorama económico cada vez más complicado.
Para muchos hondureños, las rebajas anunciadas en algunos derivados no compensan una realidad evidente: llenar el tanque cuesta más cada semana y vivir en Honduras también.










